jueves, abril 28, 2016

El retiro de Büchi: “Me siento incómodo en este país”


A fines del año pasado, el ex ministro de Hacienda, Hernán Büchi Buc, fijó residencia en Suiza. Hoy, pasa la mayor parte de su tiempo en ese país y paga sus impuestos allá. En esta entrevista habla en extenso de las razones que motivaron su partida, critica el rumbo que tomó la actual administración para conducir al país; y, por primera vez, detalla su versión sobre los casos en los que hoy está involucrado: SQM y Panama Papers.

Por: Antonieta de la Fuente y María José López
Fotos: Verónica Ortíz
Está vendiendo todo. Prácticamente sólo le queda un auto a su nombre. Porque Hernán Büchi Buc se va de Chile. Sólo sus más cercanos lo saben. Clavó sus ojos en un país europeo que le resulta familiar, Suiza, donde tiene nacionalidad por parte paterna, y, a fines del 2015 fijó ahí su residencia: compró un departamento en Zug, una pequeña ciudad de unos 29 mil habitantes emplazada a pocos kilómetros de Zúrich. Es ahí donde pretende pasar, junto a su familia, la mayor parte de su tiempo.
La razón es que al menos “jurídicamente” ahí se siente más seguro y, por lo mismo, reconoce que quiere estar lo menos posible en Chile. “Si antes pasaba 20 días al mes aquí, ahora pretendo estar máximo 10”, confiesa desde la sala de reuniones de Libertad y Desarrollo, el instituto que fundó en 1990 junto a Carlos Cáceres, Cristián Larroulet y Luis Larraín.
El ex ministro de Hacienda piensa que Chile está mal. Que las reformas están mal. Que las leyes no son claras y lamenta también que la actual administración quiera “reinventar” la sociedad en lugar de enfocarse en su crecimiento. No se siente a gusto en Chile, visión que reafirma con los últimos episodios en los que se ha visto envuelto. Hoy, su nombre aparece en dos de los casos más bullados del último tiempo: SQM y Panama Papers (ver recuadro). En el primero ha sido cuestionado en su calidad de director de la empresa investigada por financiamiento ilegal de políticos, y en el segundo, por tener sociedades offshore.
-¿Es correcto hablar del retiro de Hernán Büchi?
-Absolutamente.
-¿Por qué se va?
-Me voy por la incerteza jurídica. He tenido mucha lealtad a Chile, pero tomé la decisión de centrar mis intereses fuera, principalmente porque cuando veo que las leyes se hacen difíciles de cumplir, porque las cambian o las reinterpretan, porque un día son una cosa y otro día son otra y no hay seguridad jurídica, me siento incómodo y me dan ganas de partir.
El autoexilio de Hernán Büchi será gradual. Este año empezó a dejar algunas de sus responsabilidades en el país. A principios de año anunció su salida de los directorios de las compañías de seguro de Consorcio. También, hace algunas semanas dejó los sillones de SQM y SAAM y puso su cargo de presidente del Consejo Directivo de la Universidad del Desarrollo a disposición. Hacia adelante no se cierra a la posibilidad de ir dejando más directorios.
“Me voy por la incerteza jurídica. He tenido mucha lealtad a Chile, pero tomé la decisión de centrar mis intereses fuera, principalmente porque cuando veo que las leyes se hacen difíciles de cumplir, porque las cambian o las reinterpretan, porque un día son una cosa y otro día son otra y no hay seguridad jurídica”.
¿Quiñenco, Falabella? “Por el momento siento una responsabilidad. Ahora, si hay elección de directorio, ahí veremos”, dice. Donde sí está seguro de que se quedará es en Libertad y Desarrollo. “Fundé este instituto en 1990, pero aunque no tengo ninguna responsabilidad ejecutiva, soy parte del Consejo Asesor y pretendo seguir siendo un aporte”, dice.
-El hecho de estar radicado en Suiza, ¿significa que dejará de pagar impuestos en Chile?
-En la práctica, voy a pagar más impuestos de los que en teoría pago acá. ¿Pero con qué? Con certeza jurídica. Eso me deja tranquilo.
-Zug es conocida por ser uno de los lugares con tasas impositivas más bajas de Suiza, de hecho muchas empresas se radican allá por lo mismo…
-Los que no son ciudadanos suizos pueden negociar impuestos distintos. Pero los que son ciudadanos suizos, no pueden. Tengo otras razones de por qué me voy… No sé si es una decisión para toda la vida. Si voy a jubilar allá, o si estoy semijubilando, no lo sé.

El exorcismo y la nueva Constitución

Hernán Büchi Buc es un hombre esquivo a las entrevistas. Más reacio aún para hablar de su vida privada. Después de casi tres años de silencio público, hace una excepción a su autoimpuesta regla y a su hermético estilo, y explica en extenso a qué se debe su retiro. “No había dado una entrevista hace bastante tiempo, pero decidí hacerlo porque me siento muy incómodo con la situación que hay en general. Se ha generado una corriente de lo que es políticamente correcto, con la cual yo no coincido en distintos frentes y uno parece como un extraño dando una opinión distinta a lo que es políticamente correcto. De hecho, el martes 12 de abril, la presidenta habló en cadena nacional sobre la reforma a la Constitución. Ése es el punto máximo que demuestra lo que ella piensa. Lo más antidemocrático que existe es el asambleísmo.
-Hay sectores que opinan todo lo contrario…
-Cualquiera que estuvo en un colegio sabe que cuando había una asamblea, era la voz del más movido, el más audaz, los grupos organizados. El asambleísmo es la voz de los más oportunistas.
-¿A qué se refiere?
-Hay un grupo de personas, entre ellas la presidenta de la República, que creen que esta sociedad necesita un cambio radical y no les importa que eso tenga el costo de perder la oportunidad de seguir desarrollándonos como país. Se han usado frases como la retroexcavadora, y ese intento de reinvención genera una incertidumbre gigante.
-Hay quienes ven signos de moderación en este último trecho… ¿Lo comparte?
-Pero cuando uno ve lo que se quiere hacer con la Constitución. Una especie de… ¿exorcismo en que las personas van a poner todos sus deseos? ¡Pero si esto no es una lista de deseos! Transformar los deseos en derechos es la mejor manera para entrar en la demagogia del populismo. Para ello tiene que haber un líder iluminado que supuestamente lo va a poder cumplir.
Hernán Büchi habla con pasión. Le brillan los ojos y mueve sus manos en forma enérgica para explicar por qué no está de acuerdo cuando se critica al modelo, cuando se habla de abusos y cuando se enfrentan los casos de platas políticas como delitos tributarios. Su reloj deportivo negro con amarillo aparece en su muñeca cuando gesticula, el mismo que sigue usando a diario a sus 67 años cada vez que sale a trotar. Hasta hace algunos años, lo hacía en camisa y short, porque confiesa que la ropa deportiva le daba alergia. Hoy, prefiere usar poleras de algodón.
Los años han pasado por Büchi, pero en su mirada no hay cansancio y sigue manteniendo su inconfundible melena rubia, donde hoy se asoman algunas canas.
“Hoy, Impuestos Internos está en una situación que no corresponde. ¿Por qué unos sí están en la lista y por qué faltan otros? O, ¿por qué a unos los presentó tarde? ¿Para que salgan prescritos? Hoy el SII es una institución que se ha desvirtuado”.
-Usted fue uno de los protagonistas del proceso de instauración de un modelo de libre mercado en Chile. ¿Qué opina de las críticas a ese modelo?
-Aquí, voy a ser políticamente incorrecto. Es legítimo que haya personas que aleguen y discutan. Pero yo veo el vaso lleno. Veo la cantidad de cosas nuevas que se han creado que están a disposición de todos. Hay imperfecciones, cosas que se pueden mejorar, pero no veo a las empresas como las culpables. En Chile, las personas que no tenían acceso al crédito eran casi todas. Se democratizó el crédito y ahora, por decir que ciertos casos eran abusos, estamos marcha atrás y muchas personas no tienen el acceso que tenían antes…
-¿No piensa que hay algo de ese modelo que falló? También están los casos de colusión…
-En los sectores que han aparecido estos casos, la verdadera pregunta es: ¿hay libre competencia en Chile o no? No quiero entrar caso por caso, pero ¿a quién le venden? Al Lider, por ejemplo, que es Walmart, la empresa más grande del mundo en retail. Y Lider el papel confort lo podría traer de cualquier parte del mundo. Ése y el de los pollos, son mercados súper competitivos. En un mercado monopólico cerrado hay escasez de productos, no hay alternativas, no hay calidad. Y no era eso lo que estaba ocurriendo.
-Pero lo que se cuestiona con la colusión no son las barreras de entrada, sino el cartel de precios que se generó…
-De nuevo, ¿ante quién? ¿Ante el supermercado? El supermercado podría haber importado. No es ante el público. Me parece además que estas delaciones, en vez de hacer las cosas bien, se prestan para que uno se acuse primero sin importar si es verdad o no… Y para hacerlo más inmoral, a veces incluso, de pasada, se le hace daño a terceros con la delación porque voy y corro primero a acusarme… No me gusta eso como precedente. Dije que soy políticamente incorrecto.

En las patas de los caballos

-¿Cuál es su opinión de los escándalos de financiamiento irregular de campañas políticas?
-Voy a entrar a las patas de los caballos de inmediato. Me parece completamente incorrecta, desde el punto de vista del Estado de Derecho, la forma en que se están tratando estos casos. Y la avalancha de querellas. Si usted ve el caso MOP Gate, consistió en sacarle plata al gobierno. Petrobras, también en sacarle plata al gobierno. Y acá se está acusando a empresas privadas, algunas con dueños casi únicos.
Ahora me voy a meter en las patas de los caballos completamente: creo que estos casos han sido de conveniencia política para algunos. En estricto rigor, es muy distinto sacarle plata al gobierno que gastar sus propias platas.
-Pero no pagaron impuestos…
-Nooo, no, no, no…
-Es lo que se cuestiona con el caso de las boletas ideológicamente falsas. Que dejaron de pagar impuestos para financiar políticos.
-Haber metido a Impuestos Internos en esto es el error más grande. Yo en su momento me preocupé por que una institución como Impuestos Internos no se transformara en un instrumento político. ¿Por qué? Porque los impuestos son por definición complejos y porque los gobiernos son cínicos y no quieren cobrar impuestos directamente. Pregúntese por qué en Chile está prohibido que alguien que vende algo no le diga al comprador cuánto impuesto hay. No puedo poner en mi vitrina que cobro esto por culpa del Estado, como lo hacen otros países, y no se puede porque el gobierno no quiere que se sepa cuánto está cobrando.
Así es como se generan leyes tributarias complejas, cuando la esencia de una ley es que sea precisa, clara y conocida. Entonces, ahora se requiere la interpretación de Impuestos Internos, cuando creo que no se le puede dar facultades para hacer cualquier cosa y que al final caigamos en la pérdida del Estado de Derecho. Por eso, las facultades penales del SII debieran haber sido muy limitadas. Hoy, ¿qué piensa la población? Que es el SII el que está logrando que financiamientos políticos inadecuados vayan a la cárcel. Y eso es contra el Estado de Derecho.
-Lo dice por las penas que se han generado producto de las boletas ideológicamente falsas…
-Yo no creo en el concepto de facturas ideológicamente falsas. Creo que la factura es un elemento de control tributario. En ninguna parte del código tributario se habla de factura ideológicamente falsa.
-Bajo su prisma, ¿habría que hacer vista gorda entonces con esas boletas?
-No, hay que rechazar los gastos. Aclaremos las facultades de Impuestos Internos: rechazar gastos y cobrar un impuesto. No entrar en una pelea. Además, aquí estamos hablando de gente que pagó los impuestos. Porque al final decidió pagarlos. Entonces, estamos usando un instrumento penal, que no estaba contemplado, y que tiene un grave efecto. Hoy, Impuestos Internos está en una situación que no corresponde. ¿Por qué unos sí están en la lista y por qué faltan otros? O ¿por qué a unos los presentó tarde? ¿Para que salgan prescritos? Hoy el SII es una institución que se ha desvirtuado, se ha transformado en un instrumento político. ¿Usted sabe que en el sector privado puedo hacer lo que quiera con mi plata? En el sector privado yo no puedo hacer lo que está prohibido. Lo demás sí lo puedo hacer.
-Pero estaba prohibido que las empresas financiaran campañas políticas fuera de los aportes reservados.
-¿Estaba prohibido? Si estaba prohibido, ¿por qué no aplican la ley de prohibición y con eso las penan? ¿Saben por qué? Primero, porque esa ley prescribe en un año; segundo, según recuerdo, no tiene pena aflictiva, multas, etc. Es una tremenda distorsión del sistema chileno que por tratar de castigar a alguien no se invoque la ley que establece cómo hacerlo y se use el SII.
-¿Merecían castigo o no?
-Primero vamos a ver el gasto rechazado. Si yo estoy en una empresa, ¿puedo comprar una encuesta o no? Si yo me reúno con alguien y me da una apreciación de los mercados, ¿le puedo pagar por eso o no? Ahora que él use la plata para otra cosa, no es mi problema.
-Y a su juicio, ¿es inmoral?
-Con mi respuesta me meto 100% en las patas de los caballos, pero ése es mi problema por dar una entrevista. Me llego a reír cuando leo frases como “ahora se acabó el poder del dinero en la política”. Y luego leo: “Ahora los empieza a financiar el fisco”. Es mucho peor cuando el dinero sale del fisco porque entra en una especie de relación incestuosa en la cual los que están ahí manejan la plata, se reeligen y hacen las divisiones de acuerdo a su propio gusto. Qué derecho más básico que ver cómo participo, cómo elegir a mis representantes. Algunos son buenos para salir a la calle a gritar o ir a los cabildos, y otros no somos buenos para eso y le pedimos a alguien “oye, yo te apoyo financieramente para que tú puedas defender estas ideas”. Es inconstitucional que me impidan hacerlo.
-Se plantea que se haga más transparente…
-No, se limitó completamente. Además, con lo de la transparencia, un candidato podría decir: “Yo no recibo plata de nadie” y si no cumple la ley, después se lo multa por mentiroso o estafador. Pero no debe ser resuelto por un iluminado que dicte una ley que diga “esto es lo razonable y esto no”. Me parece muy bien que políticamente uno no vote por aquéllos que nos engañaron, pero de ahí a transformarlo en una cosa penal, es otra cosa. E incluso voy más allá: dudo si eso genera cohecho.
-¿Lo dice por el caso de Pablo Longueira?
-Cualquiera, no es el único. No tengo información distinta a la de la prensa, ni pretendo tenerla. En los gobiernos representativos tenemos un representante que vota, y para votar tiene que ver qué piensa la población. Distinto es si un parlamentario usa mal los pasajes o si el presidente del Senado se los da a un amigo porque le pasó plata por abajo.
-Lo que se cuestiona en estos casos es que al financiar un candidato fuera de la ley, éste pueda beneficiar a esa empresa, sin que se sepa que ésta lo financió.
-Sería bueno que los parlamentarios digan “soy tan transparente que recibo todo esto y éstos me pagan”. Me molestó y va contra todo Estado de Derecho lo que dijo una persona respecto a que le encantaban las filtraciones. Dese cuenta de lo que está pasando… la total inexistencia del debido proceso.
Relación con Julio Ponce: “¿Qué es ser amigo? Yo no me junto con nadie. Entonces, si amigo es la gente que uno entiende que va a los cumpleaños, etc., no soy amigo. Si amigo es una persona que aprecio por lo que hizo dentro de SQM, sí. Depende lo que usted entienda por amigo”.
-¿Lo que dijo Eduardo Engel?
-Lo que quiso decir fue que las filtraciones habían permitido los cambios. Pero las filtraciones no pueden existir. Los fiscales no son jueces, buscan una condena y son exitosos si la consiguen. Son parte interesada y con acceso a información que aparentemente pueden filtrar. No digo que lo estén haciendo, pero colocan al “imputado” en una situación muy compleja y generan una opinión pública alrededor de él.
-¿Qué le parecen las medidas impulsadas por la Comisión Engel para prevenir casos de corrupción entre política y negocios?
-Ya he hablado de él implícitamente. Como soy absolutamente políticamente incorrecto, yo habría ido por otro lado, por limitar las cosas que puede hacer el gobierno. Por eso me siento absolutamente incómodo en este país.

¿Amigo de Julio Ponce?

El nombre de Büchi ha sonado con frecuencia en uno de los casos de mayor connotación pública del último tiempo: SQM. El ex ministro de Hacienda llegó hace 23 años al directorio de la empresa minera que recién acaba de dejar y con la cual admite que tenía un especial vínculo. “La familia de mi madre llegó a las salitreras. Yo nací en el norte y de verdad si hay a una compañía o algún rubro que quiero, es ése. Estudié Ingeniería Civil e hice mi memoria en minería. Soquimich era una empresa que no tenía destino. Nadie daba un peso por ella. Y dado lo que hicieron sus trabajadores y sus ejecutivos, pasó a ser una empresa de rango mundial. Tenía una combinación muy buena, con Julio Ponce que es siempre muy audaz, con una especie de impulso por los negocios, y personas como el actual gerente, Patricio de Solminihac, que era un técnico muy operativo. Y Patricio Contesse, que es una persona muy respetable y lamento que hoy esté involucrado en esta situación donde se le trata de aplicar sanciones por el lado y que por guardar silencio, aparece como un no cumplidor con sus deberes. ¡Es su derecho!”.
-¿Por qué renunció ahora a SQM?
-Es parte de un proceso. Yo no quise abandonar SQM. Muchos me preguntan ¿por qué no te fuiste el año pasado? En momento de crisis uno no puede dejar la empresa. Todo lo contrario, hay que ayudar en lo mejor que pueda.
-¿Hubo un costo personal al quedarse?
-Ahhh ¡enorme! Y lo tenía claro. Porque aparezco en la prensa y en cosas que no corresponde. Pero bueno, qué le voy a hacer.
-Cuando estalló el caso SQM, ¿creyó que alcanzaría los ribetes a los que ha llegado hoy?
-Desde un principio vi con mucha preocupación que se estaban tratando de aplicar penas de delitos que no correspondían. Se nos pedía entregar toda la información sin que se nos dijera cuál era el delito. ¿Por qué les voy a entregar toda la información si no me dicen cuál es el delito?
-Esa diferencia terminó con la salida de los directores de PCS.
-No sé, pregúnteselo a ellos. Es un error lo que se ha dicho. Ninguno de nosotros no quería entregar los antecedentes. Todos estábamos dispuestos a hacerlo. Pero que se siguieran los canales correspondientes. Y yo en eso fui categórico. Uno de los deberes de los fiscales es decirle a uno el delito por el cual lo están investigando, y más o menos cómo pudo haberlo cometido. Y yo pedí análisis de abogados para ver de qué se trataba esto.
-¿Piensa que minimizó el caso cuando recién salió a la luz pública?
-No. De verdad pienso que ésta es una gran compañía, muy valiosa, que hizo las cosas bien en ese sentido. Las empresas pueden tener altos, bajos y efectivamente puede haber alguien que hizo algo que no era lo exacto, no tengo idea. Por lo demás, hasta ahora nadie ha dicho que alguien se llevó plata para la casa. Y han dado vuelta la compañía. Y la pregunta es si aparentemente financió. A mí me parece que la compañía lo hizo legítimamente bien y que recibió información necesaria, y que en la pasada, sí, financió a personas.
-¿Tenía conocimiento usted de esas asesorías?
-No, no.
-Es decir, ¿lo pilló por sorpresa que SQM hacía este tipo de financiamiento?
-SQM gasta más de mil millones de dólares al año. Y obviamente como director a mí me preocupaba en qué se gastaba. Y ahora, si en la pasada, dentro de mil y tantos millones, el gerente general podía invitar a alguien a conocer la pampa o pagarle el pasaje, o comprar encuestas, no tengo idea, encuentro que estaba dentro de sus facultades…
-¿Usted cree que Patricio Contesse lo hizo bien, que no se equivocó?
-No sé, no tengo idea, eso lo va a decir el tiempo.
-Pero usted no se siente engañado…
-No. Me habría sentido engañado si veo que se llevó plata para la casa. Y usted se darácuenta de que cuando se controla a alguien por mil y tantos millones, lo controla por las cifras relevantes…
-¿Le dolió la multa de la SVS?
-No cabe duda. Además, no la entiendo. Porque ahora no sé qué es lo que tengo que informar como hecho esencial como director. Asistí al directorio por teléfono, se nos dio una información y se pidió que se corroborara, que se chequeara con el SII. Si de aquí para adelante el criterio que debo tener para las compañías es informar eso, y por esos montos, se van a llenar de hechos esenciales.
-¿Se considera amigo de Julio Ponce?
-Es una pregunta complicada… no me gusta. ¿Te digo por qué? Porque ¿qué es ser amigo? Yo no me junto con nadie. Entonces, si amigo es la gente que uno entiende que va a los cumpleaños, etc., no soy amigo. Si amigo es una persona que aprecio por lo que hizo dentro de SQM, sí. Depende lo que usted entienda por amigo. Y respecto de todas las cosas que se digan de él, mientras no se demuestren, para mí tiene derecho a la…
-¿Inocencia?
-O sea, nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario…
-¿El respeto mutuo no ha cambiado por lo que pasó en SQM?
-Dentro de SQM, no. Ahora, usted puede estar preguntándome por las Cascadas, que desconozco, y ahí no tengo mucho que opinar.

Los empresarios, Piñera y la derecha

-¿Cree que ha habido una persecución personal en SQM? Algunos creen eso porque es la empresa del ex yerno de Pinochet.
-No lo sé. Penta no era del yerno de Pinochet y la destruyeron. Si usted me pregunta si hay una estrategia para atacar y desprestigiar a ciertos grupos, yo creo que sí. En esta estrategia por refundar Chile, obviamente los empresarios tienen que ser no legítimos, como la Iglesia tenía que ser no legítima en un minuto…
-Pero hubo casos no legítimos.
-Está bien… pero siempre ha habido. O sea, los seres humanos, son seres humanos, ¿ah? A los empresarios se les quiere deslegitimar y ahora hay una estrategia para deslegitimar a parte del espectro político. Esto partió con Penta, y Velasco fue una vedette en ese sentido… ¿curioso? Justo alguien que podía ser políticamente complicado. Y si ve, hoy pasa lo mismo con Enríquez Ominami… también políticamente complicado. Creo que lo que se le ha hecho a él, como lo que se le ha hecho a los políticos de la UDI, no es correcto.
-Usted fue crítico del gobierno de Piñera. ¿Cómo lo ve ahora a la distancia?
-Fue eficiente. Pero no defendió los principios básicos que moralmente y que legítimamente llevaban a que el desarrollo y el progreso, de la forma que se había hecho, se lograran de la manera adecuada.
-Usted, en una columna dijo que la derecha tenía vergüenza…
-Desgraciadamente la derecha, la centroderecha entre comillas, o como quieran llamarle, no tuvo la capacidad de defender que el progreso de Chile se basaba en principios de libertad, de apertura al mundo. Quedó la idea de que había sido a costa de alguien, y la verdad es que no fue costoso, sino beneficioso.
-¿Usted vota? ¿Ha participado de las últimas elecciones?
-He participado. No sé si voy a participar. No quiero aparecer como antichileno, pero he pagado costos tremendos por lo que he hecho. Fui una persona que participé muchos años en lo público y creo que fui muy útil en darles a los chilenos oportunidades para que progresaran. Pero hoy en lo público no me siento en condiciones ni creo que me corresponde encauzar procesos. Sólo desde mi lado profesional puedo dar una opinión. Mi participación pública decidí dejarla el año 89.
-Después de la elección presidencial con Patricio Aylwin…
-Sí. Tuve más de dos millones de votos. En ese momento, en esas condiciones no deja de ser. Un montón de gente me respaldó. Pero después de eso yo dije: “Mi momento pasó”.
-Hoy, tras la muerte de Aylwin y viendo todo el debate que eso ha generado, ¿cuál cree que fue su legado? Como contendor vivió también de cerca el proceso de transición que enfrentó.
-Yo creo que Aylwin, a diferencia de lo que estamos viendo hoy, no fue una persona que quisiera reinventar el mundo y reinventar la sociedad. Aylwin fue una persona capaz de tomar lo que se había hecho en el país y de reencauzarlo para seguir hacia delante en armonía. Obviamente que se puede haber equivocado en muchas cosas, pero le reconozco que fue una persona que tomó el país que podría haber estado muy dividido y dijo: “Sigamos construyendo”. •••
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Los libros de Büchi
Hernán Büchi no se separa de su Kindle. Ahí lee y repasa lecturas de 50 libros de los temas que más le apasionan: la economía, la política y la ciencia. Hoy, siguiendo con su postura de ser políticamente incorrecto, está leyendo Lukewarming (Entibiamiento), un libro que pone en duda lo catastrófico del calentamiento global, escrito por Patrick J. Michaels, director del Centro de Estudios sobre la Ciencia del Cato Institute y Paul C. Knappenberger.
Otros de los textos que tiene en su tableta son Moral Origins, la evolución de la virtud, el altruismo y la vergüenza, en el cual el antropólogo evolutivo Christopher Boehm propone una nueva teoría para explicar las pulsiones humanas, y The Honesty Truth about Dishonesty, de Dan Ariely, donde el autor explora las fuerzas contradictorias que llevan al ser humano a mentir y engañar o a mantenerse honesto.
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Panama Papers: “Es irónico que se deje de cumplirla ley para investigar gente que, supuestamente, no cumple la ley”
-Usted envió un comunicado en respuesta a Ciper frente al caso Panama Papers, señalando que no era accionista de la sociedad que se le vinculaba. Ciper respondió inmediatamente con documentos en los que aparece su nombre.
-Le mandé otra carta a Mónica González, que no se publicó, explicando que no soy ni he sido accionista de la sociedad que ahí se menciona, y que lo que se coloca ahí tampoco lo demuestra…
-¿Los mails que ella muestra?
-¿Qué significa que alguien hizo un mail? Significa que hay un borrador, que alguien tuvo la intención de hacer algo…
-¿Nunca ha sido accionista de Compton Investment?
-Nunca. Pero no encuentro nada de malo que la gente sea accionista de offshore. Las offshore existen porque el mundo es integrado, pero los sistemas tributarios son distintos. Y en una parte usted puede pagar impuesto al patrimonio, puede pagar impuesto a los dividendos, en otra a la renta… y para hacer muchas cosas es indispensable hacerlo de una manera tal que uno no se vea impedido de realizarlo por tributaciones múltiples. Por eso usted ve que una lista muy importante de empresas lo usan.
-¿Los mails expuestos son falsos?
-No. Pero no hay nada firmado. Es irónico que se deje de cumplir la ley para investigar gente que, supuestamente, no cumple la ley. Porque se tienen que robar los datos o coimear a alguien para hacer la investigación. Eso siempre va a ser interesante. Y siempre se van a tener datos parciales que no son integrales.
-Volvemos a Eduardo Engel. En una columna él plantea que aun cuando los dineros depositados en cuentas offshore hayan pagado impuestos, sería ilegítimo que evadieran tributar por las ganancias que generen en esos paraísos. ¿Qué opina?
-Él supone que se está evadiendo. Pero el derecho a la privacidad debe ser una limitante para los gobiernos. Es un derecho básico y no puede romperse si no hay un supuesto, un delito que podría estar infringiendo y un juez tercero que evalúa. No simplemente cualquier persona. Sinceramente creo que en el mundo de hoy, los gobiernos tratan de ser cínicos. Y lo que van a tener que hacer, si quieren respetar las libertades, es que cambien su sistema de impuestos.

jueves, abril 21, 2016

¿Por qué es tan importante el debate sobre Uber?


elmercurio.com | Santiago de Chile.  Ju 21/4/2016

Álvaro Fischer: "Pero también hay otros bienes privados y públicos que son mejor cautelados por Uber: los objetos dejados inadvertidamente por el pasajero en el automóvil son fácilmente rescatables, pues el chofer está plenamente identificado por el pasajero y por la empresa; el pago se hace con una tarjeta de crédito..."

viernes, abril 15, 2016

Un tipo lúcido.

Columnistas
Viernes 15 de abril de 2016

Un camino para la derecha

"La reciente arremetida del gobierno contra Uber dio una pista de cómo la derecha podría diferenciarse de la izquierda en el futuro, para construir un relato, recuperar legitimidad y ganar elecciones de nuevo".

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sábado, diciembre 05, 2015

Abraham Lincoln at Gettysburg

«Hace ocho décadas y siete años, nuestros padres hicieron nacer en este continente una nueva nación concebida en la libertad y consagrada al principio de que todas las personas son creadas iguales.
Ahora estamos empeñados en una gran guerra civil que pone a prueba si esta nación, o cualquier nación así concebida y así consagrada, puede perdurar en el tiempo. Estamos reunidos en un gran campo de batalla de esa guerra. Hemos venido a consagrar una porción de ese campo como lugar de último descanso para aquellos que dieron aquí sus vidas para que esta nación pudiera vivir. Es absolutamente correcto y apropiado que hagamos tal cosa.
Pero, en un sentido más amplio, nosotros no podemos dedicar, no podemos consagrar, no podemos santificar este terreno. Los valientes hombres, vivos y muertos, que lucharon aquí ya lo han consagrado, muy por encima de lo que nuestras pobres facultades podrían añadir o restar. El mundo apenas advertirá y no recordará por mucho tiempo lo que aquí digamos, pero nunca podrá olvidar lo que ellos hicieron aquí. Somos, más bien, nosotros, los vivos, quienes debemos consagrarnos aquí a la tarea inconclusa que los que aquí lucharon hicieron avanzar tanto y tan noblemente. Somos más bien los vivos los que debemos consagrarnos aquí a la gran tarea que aún resta ante nosotros: que de estos muertos a los que honramos tomemos una devoción incrementada a la causa por la que ellos dieron la última medida colmada de celo. Que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, Dios mediante, tendrá un nuevo nacimiento de libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la Tierra».

domingo, octubre 04, 2015

Axel Kaiser, un tipo que propone algo.

Manifiesto: Axel Kaiser, abogado

por Tamy Palma

La gente jura que quienes tienen plata son más felices. Eso es mentira. Sé que hay gente de mucho menos recursos que tuvo una infancia harto más feliz y mejor que la que tuve yo. Mi niñez la recuerdo como un período no muy feliz. Crecí en Villarrica y soy el tercero de seis hermanos. Mis papás se separaron cuando yo tenía ocho. A esa edad tuve que declarar para ver cuál de los dos se quedaba con la tuición de los hijos, y ganó mi papá. Pero antes de eso, ellos tuvieron una muy mala relación, en la que hubo mucho conflicto y un ambiente muy hostil. Recuerdo que en ese momento lo único que pedía era crecer y no seguir siendo niño.

Tengo dudas sobre la existencia de Dios. Cuando era chico le eché la culpa de mis males y de la crisis que pasaba mi familia. Le pregunté muchas veces: ¿Cómo puedes permitir que esto nos esté pasando, Dios? Pensé que él iba a estar ahí para ayudarme, pero no fue así. Me acuerdo de haberlo desafiado en un minuto: tenía siete años y estaba en el lago Villarrica dando vueltas en uno de esos recurrentes episodios críticos. Estaba muy deprimido, amargado y con rabia. Me senté y le planteé que si existía de verdad tenía que demostrarlo arreglando el problema. Si no, significaba que él era una ficción. Y no lo arregló. Por lo mismo, dejé de creer. Hoy soy bastante escéptico y agnóstico, aunque a veces, por si acaso, rezo.

Cuando me conocen y empiezan a hablar conmigo, caigo bien. Algunos no se imaginan lo buena onda que puedo llegar a ser. Pero prefieren meterme por mi aspecto en cajones prototipos de personalidad. Sé que lo mío es extremo: caigo muy bien o muy mal. La gente cree que soy Opus Dei, que estudié en un colegio católico del barrio alto y que milito en la UDI. Todo eso es incorrecto, pero a algunos no les cuadra en su esquema. La gente inteligente no emite juicios así de simplones, y es a ellos a quienes me interesa caerles bien o mal.

No tengo nada de ñoño. Soy bueno para el carrete, aunque en Santiago me da lata salir como lo hacía en Europa, pero igual lo hago. También me encanta bailar. Soy un intelectual atípico, porque todos tienen la fama de ser gallos fomes de los que si el resto baila, ellos se quedan sentados mirando cómo los otros lo pasan bien. Y ellos, los intelectuales, se quedan conversando de la inmortalidad del cangrejo. No tengo nada de eso. Soy de los que a partir de cierta hora me da lata la discusión intelectual y me voy a bailar a fiestas. Prefiero mil veces eso que estar pensando en temas intelectuales. 

No soy pinochetista. Que defienda el modelo de Augusto Pinochet es distinto a ser pinochetista. Pasa que soy un defensor de la libertad. La Constitución que tenemos hoy, firmada por Ricardo Lagos, prácticamente no tiene ningún enclave autoritario del gobierno militar. Si quieren hacer una nueva Constitución -que será sin dudas socialista-, yo me margino de eso. En la izquierda hay una desconexión entre la gente del barrio alto, la izquierda y el pueblo: a la gente lo que le preocupa es que no la asalten, y que la educación y salud funcionen. Los ignorantes son los que quieren cambiar la Constitución. El que cree que cambiándola se arreglarán esas otras cosas, vive en un mundo de fantasía. Pero eso no me hace ser pinochetista.

Lo único que adoro más que la libertad son las mujeres. Nunca me han faltado, porque tengo algo de arrastre entre ellas. Eso sí, a mí me gusta que sean extranjeras y liberales, aunque eso es por defecto, porque las mujeres de otros países son liberales de por sí. Igual, no ando con cualquiera, soy muy selectivo. Si tengo que elegir entre salir a pasarlo bien con dos amigas a bailar o irme a juntar con un premio Nobel de Economía a conversar, prefiero irme con las amigas. Por suerte, nunca me ha faltado en ese ámbito. No me puedo quejar.

No me da lo mismo si un hijo mío sale homosexual, pero lo voy a querer igual. Tengo un ideal que me gustaría cumplir, pero eso no significa que no voy a querer ni aceptar a ese hijo. Tampoco considero la homosexualidad como algo tan grave. Y no porque tenga algo contra ellos, sino porque tengo una cierta visión del mundo y ciertas creencias porque me he formado así, pero aceptaría a ese hijo. ¿Si prefiero que mi hijo sea homosexual? No, preferiría que no fuera gay. Ahora, no creo que serlo sea un problema grave. Peor es tener un hijo deshonesto y que estafe.

Nadie tiene derecho a que alguien le financie la vida. La gente que me critica por haber estudiado con una beca, lo hace de mala fe. Tengo cuatro títulos y tres fueron pagados de manera privada. En la Universidad de Heidelberg me dieron una beca alemana, porque tengo la nacionalidad. Me la gané por mérito, pero una beca no tiene nada que ver con el derecho a la educación gratuita, son cosas completamente distintas. Por lo mismo, la gente que me critica por eso lo hace porque no entiende lo que lee. Una cosa es ganarse una beca y otra es que tú les des educación gratis a todos y tengas un derecho involucrado. Soy totalmente contrario a la educación gratuita y a estudiar cuando las personas quieran, pero las becas no tienen nada que ver con eso.

Me angustia la idea, con la que vivo todos los días, de que eventualmente haya que emigrar de Chile. Me asusta que el país se convierta en un lugar donde no vale la pena tener hijos. Creo que la gente no se ha dado cuenta de eso. Mis antepasados emigraron a Chile escapando de un continente que vivía en guerra, buscando oportunidades, y las encontraron. Pero el panorama de hoy es distinto. A mí no me gustaría que mis descendientes tuvieran que irse del país como sé que ya lo hablan muchos, porque este país se arruinó. Eso me angustia y me persigue todos los días.

Trato de jugar tenis, pero normalmente pierdo. Soy bueno para otras cosas: juego muy bien el pimpón. Pero también troto y nado para tener una vida más sana. No me gustaría morir a causa de enfermedades y, aunque no soy un obsesivo por los deportes, igual como sano, no fumo y tomo muy poco.

No descarto ser político. Si las circunstancias se dan, lo hago. Me han propuesto ser candidato a diputado y senador, pero no quiero serlo. Prefiero influir desde las ideas. Estoy bien dirigiendo la Fundación para el Progreso, aunque no estoy conforme con lo que he logrado. Quiero seguir avanzando y ojalá que esto se multiplique por cien. Ojalá el día de mañana mis ideas sean no sólo las más populares en Chile, sino que en el mundo entero. No sueño con andar en Ferraris, aunque me encantaría tener esa posibilidad, pero eso no me hará más o menos feliz. Yo, en realidad, sueño con cambiar el mundo.

jueves, julio 02, 2015

La gran huelga que cambió Gran Bretaña

Nada es lo mismo en el Reino Unido desde el paro minero de 1984 que, aunque derrotado, ejemplifica qué es y qué fue este país.

Reporteros, cámaras y fotógrafos los esperaban a la entrada de sus trabajos para inmortalizar el gesto de la derrota. 52 semanas después, los trabajadores británicos del carbón hacían cola a la puerta de sus minas tras una de las mayores huelgas jamás vistas. Regresaban de una lucha titánica que había dejado atrás 11.000 arrestos, tres muertes y, por lo que parecía, unos claros derrotados: ellos mismos. Ninguna de sus exigencias había sido aceptada y, a la postre, el fin de esta huelga de 1984-85 significó la decadencia de unos sindicatos que vieron descender su influencia enormemente, reduciéndose sus afiliados casi a la mitad en 35 años años (del 79 al 2004). El potente movimiento obrero británico comenzaba su larga cuesta abajo. Aunque de esto último, en aquellas largas filas, los mineros aún no sabían nada. Para ellos solo había sido una batalla más, la guerra aún no había finalizado.
En ese 5 de marzo de 1985 las mieles de la victoria (o lo que se quiso ver como una victoria) eran para otros. En los periódicos se ensalzaba la determinación del gobierno conservador, personalizada en su líder y primera ministra, una Margaret Thatcher que se apuntaba una mención especial en su infame curriculum de Dama de Hierro, al no ceder ni un milímetro ante la resistencia minera. El fanatismo neoliberal cosechaba su primera gran victoria de muchas y la gran mayoría de los medios británicos, con Rupert Murdoch a la cabeza, lo celebraban.
Pero es en las palabras del por aquel entonces obispo de Durham, David Edward Jenkins, en donde encontramos una pizca de visión no oficialista que no fue ofrecida por los medios en su momento. Conocido por su oposición a las políticas de Thatcher, Jenkins afirmaba que lo ocurrido durante aquel año no significaba únicamente la derrota de los mineros, sino también del gobierno de los conservadores y del país en general. Y el tiempo ha terminado por demostrar que, sino una derrota, los acontecimientos de 1984 explican el cambio entre lo que Gran Bretaña era y lo que actualmente es.

Las 52 semanas

En marzo de 1984 el Consejo Nacional para el Carbón (NCB, en sus siglas en inglés), el organismo público encargado de la gestión de las minas británicas, nacionalizadas desde 1947, anuncia el cierre de 20 de ellas, con la subsecuente pérdida de 20.000 puestos de trabajo. La maquinaria sindicalista se pone en marcha y la Unión Nacional de Mineros (NUM) llama a la huelga el 12 de marzo de 1984.
Liderados por su presidente Arthur Scargill, una especie de némesis de Margaret Thatcher en esta historia, la unión minera volvía a convocar un paro general tras más de diez años. La fuerza de este sindicato era innegable: una década antes, otra huelga del carbón había sido una de las principales razones que tumbaron el gobierno torie de Edward Heath. Pero eso no volvería a ocurrir.
Desde el comienzo de la huelga, la NUM arrastró un peso que la lastró día tras día: el no haber organizado una votación nacional que llamase al paro indefinido, el cual había sido convocado por la ejecutiva nacional. Ese, junto a la violencia de los piquetes, fue el principal filón por el que el partido conservador y los medios afines mellaron a la Unión durante los primeros meses. Además, patronal y gobierno pusieron en marcha todas sus fichas. Mientras los primeros regalaban cestas de Navidad a las familias de los mineros que regresaran al trabajo, el gobierno, haciendo valer una ley de 1980, negaba las ayudas del estado a los huelguistas y a todos aquellos que dependieran de ellos (hijos o mujeres sin trabajo).
En una disputa que cada vez se ponía más cuesta arriba para los mineros, el 30 de noviembre de 1984 un trágico hecho sacude a todo el país. Un taxista de Cardiff, que transportaba hacia su trabajo a un minero que no secundaba la huelga, fallece tras ser aplastado por una piedra. Ese bloque de cemento de medio metro, lanzado por dos trabajadores en huelga, fue un peso que la NUM nunca pudo levantar. El partido laborista y la TUC, la mayor unión sindical, que mostraran un tibio apoyo a la huelga hasta el momento, condenaron enérgicamente el incidente y, en una vasta generalización, los métodos de la NUM. La disputa quedó sentenciada y los cuatro meses restantes solo vieron un descenso del número de huelguistas y de apoyos entre la sociedad. El 5 de marzo Arthur Scargill anuncia una vuelta al trabajo sin condiciones. Las 52 semanas de la gran huelga habían terminado.

Una nueva Gran Bretaña

La huelga minera del 84 ejemplifica el cambio sufrido por todo el Reino Unido a comienzos de esa década. Los poderosos sindicatos languidecieron en un país que emprendía su camino del industrialismo a la economía financiera. Las comarcas del norte de Inglaterra y del sur de Gales, el motor de aquel país, sufrieron durante años la conversión industrial que dejó tras de sí un reguero de pueblos olvidados y ciudades grises, de comunidades que habían perdido para siempre su fuente de vida. 1984 acabó por trazar esa raya entre el norte pobre y el boyante sur, representado por la City, el centro financiero de Londres. Algo que los aficionados sureños de fútbol se encargaron durante años de recordar a sus vecinos, cuando los recibían a su llegada ondeando billetes de cinco y diez libras.
Todo ha cambiado en Gran Bretaña desde los 80. Los conservadores siguen aún a día de hoy pagando su particular factura de sus políticas de esos años. En las antiguas ciudades industriales del norte y del centro de Inglaterra el partido de David Cameron consigue tan sólo un 16% de los escaños en juego y en el ayuntamiento de Liverpool son los séptimos más votados (detrás de, por ejemplo, Los Verdes, el Sindicato Unionista y Socialista y de un candidato independiente). Y qué decir de las celebraciones con champán que, paralelamente al funeral de estado, se llevaban a cabo en las antiguas regiones mineras el día de la muerte de Margaret Thatcher, la enemiga por excelencia de la clase obrera.
Los laboristas, por su parte, después de su dubitativo apoyo a la huelga del 84, abandonaron en 1995 su romántica Cláusula IV, aquella que garantizaba “la propiedad común de los medios de producción, distribución e intercambio…”. Ese fue el comienzo del Nuevo Laborismo de Tony Blair y de la senda que ha llevado a los hoy dirigidos por Ed Miliband a lo que son, un ente indefinido que, como todos los supuestos partidos socialdemócratas europeos, no encuentra una respuesta firme a la situación actual. Un eterno quiero y no puedo del que no parecen poder (o querer) salir.
Definitivamente, ya queda menos de aquella Gran Bretaña urbana y obrera, de mods y rockers, de skins y punks, de reggae, ska y toda expresión callejera que uno se pudiera imaginar. Ahora, como ejemplo de lo que es y de lo que fue, uno se puede encontrar viajes turísticos por las preciosas y abandonadas minas de carbón del sur de Gales. Una extraña forma de conservar, aunque sea embalsamado, una pizca de ese espíritu, ese que irradiaba de las largas colas de mineros en la mañana del 5 de marzo de 1985.

martes, junio 30, 2015

A Propósito de Huelgas Largas

HUELGA MINERA

HUELGA MINERA (1984)
Resumen tomado del libro “Los Años en Downing Street “, Margaret Thatcher, 1993.
En el mejor momento de la industria del carbón, en vísperas de la I Guerra Mundial, daba trabajo a más de un millón de hombres en más de tres mil minas, y la producción alcanzaba los 292 millones de toneladas. A partir de ese momento, su declive fue ininterrumpido y las relaciones entre mineros y propietarios fueron frecuentemente amargas. Tras la guerra, sucesivos gobiernos se vieron arrastrados, cada vez más profundamente, a la tarea de racionalizar y regular la industria del carbón. Finalmente, en 1946, el Gobierno Laborista de posguerra acabó nacionalizándola. En los años setenta, la minería del carbón había llegado a simbolizar lo que funcionaba mal en Gran Bretaña. En Febrero de 1972, la simple presión numérica de los piquetes encabezados por Arthur Scargill obligó a cerrar el depósito de coque de Saltley en Birmingham. El acceso del señor Scargill a la presidencia del sindicato a finales de 1981 representó un hito significativo. Tanto el poder de la NUM (Sindicato Nacionel de Mineros, siglas en ingles) como el temor que inspiraba, quedaban en manos de aquellos cuyos objetivos eran descaradamente políticos. Quedó fundamentalmente en manos de Nigel Lawson, ministro de Energía desde Septiembre de 1981, la tarea de acumular, de manera continua y del modo menos provocador posible, las reservas de carbón precisas para permitir al país hacer frente a una huelga minera. Era esencial que las reservas de carbón se almacenaran en las centrales energéticas y no en las minas, donde los piquetes de mineros podían hacer imposible su traslado.  En términos económicos, las razones para cerrar algunas minas seguían siendo abrumadoras. Incluso los laboristas lo habían reconocido: el Gobierno Laborista había cerrado 32 minas entre 1974 y 1979. No obstante, el señor Scargill negaba la necesidad económica de estos cierres. Mantenía que no debía cerrarse ni una sola mina a menos que estuviera literalmente agotada y, de hecho, negaba la existencia de “minas no rentables”.
Los términos acordados en Enero de 1984 eran extremadamente generosos: se pagaría la suma de 1.000 libras por cada año de trabajo. El programa estaría en vigor tan sólo dos años, por lo que un trabajador que hubiera pasado toda su vida laboral en las minas obtendría más de treinta mil libras. MacGregor proponía 20.000 rescisiones de contrato para el año siguiente (1984-1985). Confiábamos en que fuera posible alcanzar esta cifra sin que nadie se viera obligado a abandonar las minas contra su voluntad. Se cerrarían alrededor de veinte minas y la capacidad de producción anual se vería reducida en 4 millones de toneladas al año. Mientras continuaban las conversaciones, empezaron a volar acusaciones sobre una “lista negra” de minas a cerrar. La retórica de los líderes de la NUM se alejaba cada vez más de la realidad (en especial, de la realidad económica de que la industria del carbón recibía 1.300 millones de libras en subvenciones salidas del bolsillo de los contribuyentes en 1983-1984). Daba la impresión de que el señor Scargill estaba  preparando a sus tropas para ir a la guerra. No obstante, el sindicato tenía como tradición solicitar el voto de sus miembros antes de emprender una huelga, y existían buenos motivos para pensar que el señor Scargill no obtendría la mayoría necesaria (55 por ciento) para convocar una huelga nacional en un futuro inmediato.
El Jueves 1 de Marzo la NCB (Junta Nacional del Carbón) anunció el cierre de la mina de Cortonwood en el estado de York. Como protesta ante la medida, y basando su autoridad en una votación local realizada dos años antes, la ejecutiva del sindicato minero del área de York (de donde era originario  Scargill), caracterizada por su radicalismo, convocó una huelga. Aquel mismo día la NUM escocesa convocó una huelga a partir del 12 de Marzo. Durante las dos semanas siguientes cayó sobre las áreas mineras el peso brutal de las tropas de choque de los sindicatos y, por un momento, pareció que la racionalidad y la decencia quedarían aplastadas. El primer día de conflicto había 83 minas funcionando y 81 cerradas. En 10 de éstas, según me comunicaron, el trabajo se había interrumpido más a causa de los piquetes que por el deseo de sumarse a la huelga. A final del día, el número de minas en las que se había suspendido el trabajo había llegado casi a cien . El Miércoles por la mañana sólo seguían trabajando con normalidad 29 minas. En aquel momento del conflicto, la violencia estaba centrada en Nottingham, donde los piquetes volantes del condado de York luchaban denodadamente por asegurarse una victoria rápida. No obstante, los trabajadores de Nottingham siguieron adelante con su votación y aquel Viernes los resultados de ésta mostraron que un 73 por ciento estaba en contra de la huelga. Las votaciones por zonas realizadas el siguiente día en las minas del centro, noroeste y nordeste de Inglaterra se saldaron también con una gran mayoría en contra de la huelga. En total, de los 70.000 mineros que votaron más de 50.000 lo hicieron a favor de seguir trabajando. A comienzos de la huelga, Michael Havers ( Attorney-General for England and Wales and Northern Ireland)  hizo una lúcida declaración en una respuesta escrita a la Cámara de los Comunes, en la que exponía el alcance del poder policial para hacer frente a los piquetes, incluyendo la capacidad (mencionada anteriormente) de hacerles retroceder antes de llegar a su destino, cuando existen razones suficientes para pensar que puede producirse una alteración del orden. Para que la ley y el orden prevalezcan es vital que actos criminales tan visibles como los que se produjeron durante la huelga sean castigados rápidamente: el pueblo necesita ver que la ley funciona.
Al llegar la última semana de Marzo la situación estaba ya bastante clara. No parecía nada probable que se pudiera poner un fin rápido a la huelga. En la mayor parte de las minas, la fuerza del señor Scargill y de sus colegas era muy grande, y no sería fácil vencerles. Sin embargo, cuando a lo largo de los dos años anteriores elaborábamos nuestros planes ante la eventualidad de que surgiera un conflicto similar, no habíamos contado con que se fuese a extraer nada de carbón en caso de huelga; pero, de hecho, una parte sustancial de la industria del carbón seguía en activo. Si conseguíamos trasladar el carbón extraído hasta las centrales térmicas, multiplicaríamos nuestra capacidad de resistencia. Cuando sir Robert Day me entrevistó en el programa Panorama el Lunes 9 de Abril, defendí firmemente la actuación de la policía durante los enfrentamientos: La policía defiende la ley, no al Gobierno. Éste no es un enfrentamiento entre los mineros y el Gobierno, es una disputa entre mineros […]. La policía tiene a su cargo la defensa de la ley… y lo ha hecho espléndidamente. Pocos días más tarde la policía se encontró en un frente de combate diferente.
El 17 de Abril, mientras vigilaba una manifestación pacífica, la agente de policía Yvonne Fletcher fue abatida en St. James Square por fuego de ametralladora procedente de la Embajada de Libia. Todo el país quedó sobrecogido. A pesar de ello, el señor Scargill entró en contacto con funcionarios libios. Un miembro de la NUM llegó incluso a entrevistarse con el Coronel Gaddafi con la esperanza de obtener dinero para seguir adelante con la huelga. Parecía como si existiera una insondable alianza entre aquellas dos fuerzas del desorden. Había signos de que muchos mineros estaban perdiendo su entusiasmo inicial y empezaban a cuestionar las previsiones del señor Scargill sobre la capacidad de resistencia de las centrales térmicas. Los líderes sindicales respondieron incrementando las asignaciones que pagaban a los piquetes (no pagaban nada a los huelguistas que no participaban en ellos) y reclutando gente ajena a los mineros para la tarea. Se produjo una escalada generalizada de la violencia. Evidentemente, la táctica consistía en lograr la máxima sorpresa, concentrando en un plazo muy breve de tiempo a un gran número de piquetes en una mina determinada. Hay personas que están utilizando la violencia y la intimidación para imponer su voluntad a otros. Están fracasando por dos motivos: en primer lugar gracias a nuestra magnífica fuerza policial, que está bien entrenada para cumplir con su deber valerosa e imparcialmente. En segundo lugar porque, en su inmensa mayoría, las personas de este país son ciudadanos honrados, decentes y respetuosos de la ley, que desean que ésta sea acatada y se niegan a dejarse intimidar. Rindo tributo al valor de quienes han acudido al trabajo atravesando los piquetes […] El imperio de la ley debe prevalecer sobre el de la violencia. El objetivo de las intimidaciones no eran sólo los mineros que iban al trabajo; también corrían peligro sus esposas e hijos.
El Martes 31 de julio hablé en un debate de la Cámara de los Comunes. No me anduve con rodeos: El Partido Laborista es un Partido que apoya todas las huelgas, sea cual sea su pretexto y por dañina que resulte. Pero, por encima de todo, es el apoyo del Partido Laborista a los mineros en huelga frente a los mineros que desean seguir trabajando lo que priva definitivamente de toda credibilidad a su afirmación de que representa los verdaderos intereses de la población trabajadora en este país. A continuación me dirigí a Neil Kinnock: El líder de la oposición no dijo una palabra respecto a la necesidad de una votación hasta que la NUM cambió sus normas, rebajando la mayoría necesaria. Acto seguido declaró ante la Cámara que una votación a nivel nacional del sindicato minero era una perspectiva más clara y próxima. Esto ocurrió el 12 de Abril, la última vez que le hemos oído hablar del tema. Pero el 14 de Julio apareció en un mitin de la NUM y dijo: “No hay más alternativa que la lucha: todos los demás caminos están cerrados”. ¿Qué ha sido de la votación? No hubo respuesta alguna. Finalmente, el Martes 7 de Agosto, dos mineros de Yorkshire denunciaron a la rama local de la NUM ante el Tribunal Supremo por convocar una huelga sin votación previa. Esto fue el golpe decisivo, y tuvo como consecuencia última el embargo de la totalidad de los bienes del sindicato minero. Un indicador del grado de frustración al que habían llegado los sindicalistas militantes fue el aumento de la violencia contra los mineros que continuaban trabajando y sus familias. En opinión de la policía se había producido, al parecer, un cambio de táctica por parte de los líderes de la NUM: desalentados por el fracaso de los piquetes, parecían haber decidido emprender una guerra de guerrillas basada en las amenazas a las personas y las empresas. Los mineros esperaban con ansia el invierno, cuando la demanda de electricidad alcanza su techo y la probabilidad de restricciones aumenta. A comienzos de Septiembre, en la Conferencia de la TUC( Congreso de Sindicatos), la mayoría de los sindicatos —con la fuerte oposición de los trabajadores del sector eléctrico y energético— se comprometieron a apoyar a los mineros, aunque en la mayor parte de los casos no tenían intención alguna de hacerlo. Mientras tanto, el señor Scargill reafirmaba su punto de vista de que no existía el concepto de “pozos no rentables”; tan sólo existían explotaciones en las que no se habían realizado las inversiones necesarias. Era crucial para el futuro de la industria del carbón, y para el del propio país, rebatir de forma palmaria y pública la afirmación de la NUM de que no debían cerrarse los pozos no rentables, y que quedara desacreditado de una vez por todas el recurso a la huelga con fines políticos.
Fue también en Septiembre cuando conocí personalmente a algunas de las integrantes de la campaña “Vuelta al trabajo”, emprendida por las esposas de los mineros. Sus representantes vinieron a verme al Número 10 de Downing Street y me sentí conmovida por el valor de aquellas mujeres, cuyas familias se veían sometidas a todo tipo de abusos y amenazas. Me dijeron que la mayor parte de los mineros seguía sin comprender hasta donde llegaba la oferta salarial y los planes de inversión de la NCB: había que hacer mayores esfuerzos para hacer llegar su mensaje a los mineros en huelga, muchos de los cuales dependían de la NUM para obtener su información . Me confirmaron que mientras continuaran las conversaciones entre la NCB y la NUM, o hubiera perspectivas de que se reanudasen, resultaría extremadamente difícil convencer a los hombres para que volvieran al trabajo. Me explicaron el chantaje al que se habían visto sometidas pequeñas tiendas de las zonas mineras para que suministraran mercancías y alimentos a los mineros en huelga, y como estos productos estaban siendo retenidos para que no llegaran hasta los mineros que continuaban trabajando. Tal vez lo más chocante de todo lo que escuché fue que, en algunas áreas, los gestores locales de la NCB no estaban particularmente ansiosos por promover una vuelta al trabajo y que, en un área en particular, estaban tomando partido activamente en favor de la NUM para que no se produjera. En aquella industria excesivamente impregnada de política sindical nada me parecía ya imposible. Por supuesto, lo vital para aquellas mujeres era que la NCB hiciera todo lo posible por proteger a los mineros que habían encabezado la vuelta al trabajo, transfiriéndoles en caso necesario a otros pozos donde hubiera menos militancia sindicalista, y dándoles prioridad en las solicitudes de extinción de contrato. Les dije que no les abandonaríamos —y creo que cumplí mi palabra— y que todo el país estaba en deuda con ellos. La señora McGibbon, esposa de un minero de Kent que continuaba trabajando, intervino en la conferencia del Partido Conservador describiendo las amargas experiencias que habían sufrido ella y su familia. La vileza de las tácticas de los huelguistas no conocía límite. Incluso sus hijos pequeños se habían convertido en su objetivo: les habían amenazado con que sus padres morirían. Poco después de su intervención, el Morning Star publicó su dirección. Una semana más tarde su hogar fue atacado. El 11 de Septiembre se constituyó un Comité Nacional de Mineros partidarios de la vuelta al trabajo (National Working Miners’ Committee).
El Domingo 28 de Octubre el Sunday Times reveló que un miembro de la NUM había visitado Libia y había apelado personalmente al coronel Gaddafi, pidiéndole apoyo. A comienzos de Octubre, él mismo Scargill  (viajando con el alias de Mr. Smith) había visitado París, acompañado por su colega Roger Windsor, para entrevistarse con representantes del sindicato comunista francés, la CGT. En la reunión estuvo presente un libio que, según el señor Scargill afirmó posteriormente, era un representante de los sindicalistas de aquel país (una rara especie sin duda, ya que el coronel Gaddafi había disuelto todos los sindicatos tras su acceso al poder en 1969). Parece probable que Gaddafi hiciera una donación a la NUM. Aunque no se sabe cuál fue su importe, se ha sugerido una suma de 150.000 libras. La visita del señor Windsor a Libia fue una continuación de la reunión de París. Está demostrado más allá de toda duda que la NUM recibió también una aportación procedente de otra fuente igualmente improbable: los inexistentes “sindicatos” de Afganistán, por aquel entonces controlado por los soviéticos. En Septiembre habían empezado a aparecer informes de que la NUM estaba recibiendo ayuda de los mineros soviéticos
La NCB aprovechó el momento para lanzar una campaña en favor de la vuelta al trabajo. Se anunció que los mineros que se reintegrasen antes del Llunes 19 de Noviembre recibirían una sustanciosa bonificación de Navidad. Justo después de realizarse la oferta, volvieron al trabajo 2.203 mineros, seis veces más que la semana anterior.  Yo era más consciente de las dificultades que planteaba. Manifesté que existían tres principios a los que debíamos mantenernos fieles. En primer lugar, toda conversación sobre el futuro de la industria debía tener lugar tras la vuelta al trabajo. Además, no debía acordarse nada que socavara la posición de los mineros que habían seguido trabajando. Por último, era esencial impedir que la NUM afirmara que el programa de cierre de pozos había sido retirado o incluso que no habría cierres mientras duraran las negociaciones. Tenía que quedar bien claro que la NCB era libre de emplear el procedimiento de revisión de minas ya existente con arreglo a las modificaciones previstas en el acuerdo con la NACODS (The National Association of Colliery Overmen, Deputies and Shotfirers,Asociasion Nacional de minas del carbon, diputados y dinamiteros)  ). Al acabar el año, nuestro principal objetivo era favorecer la reincorporación de los mineros al trabajo a partir del 7 de Enero, primer Lunes laborable del nuevo año. Según avanzaba el mes de Enero, el ritmo fue en aumento. A mediados de mes, casi 75.000 miembros del sindicato minero habían abandonado la huelga y el ritmo de vuelta al trabajo se aproximaba ya a los 2.500 trabajadores a la semana. Estaba claro que el fin estaba cerca.
Scargill seguía afirmando en público que no estaba dispuesto a aceptar el cierre de pozos por motivos económicos. Me reuní con Norman Willis y otros líderes sindicales en el Número 10, la mañana del Martes 19 de Febrero. Por parte del Gobierno me acompañaban Willie Whitelaw, Peter Walker y Tom King. La reunión se desarrolló en un ambiente cordial. Norman Willis hizo una exposición muy ajustada a la realidad sobre la posición negociadora de la NUM. Como respuesta, dijo que apreciaba los esfuerzos de la TUC. También yo deseaba que la huelga se resolviera lo antes posible, pero esto exigía una clara solución a las cuestiones básicas del conflicto. Una resolución eficaz del conflicto requería una clara comprensión de cuáles eran los procesos pertinentes para proceder al cierre de los pozos, el reconocimiento del derecho de la NCB a gestionarlos y tomar las decisiones finales, y la aceptación de que la Junta tomaría en consideración el rendimiento económico de los pozos a la hora de decidir. Resultaba ya evidente para los mineros y la opinión pública en general que la TUC no estaba dispuesta a impedir que los acontecimientos siguieran su curso, ni tenía capacidad para hacerlo. Los mineros estaban volviendo al trabajo en gran número y el ritmo iba en aumento. El Miércoles 27 de Febrero se alcanzó la cifra mágica: más de la mitad de los afiliados a la NUM habían abandonado ya la huelga.
El Domingo 3 de Marzo, en una conferencia de delegados de la NUM, se votó a favor de la vuelta al trabajo, en contra de los consejos de Scargill. Así ocurrió, a lo largo de los días siguientes, incluso en las zonas de mayor militancia. Aquel Domingo concedí una entrevista a los periodistas en el exterior del Número 10. A la pregunta de quién había ganado, si es que había ganado alguien, repliqué: Si alguien ha ganado han sido los mineros que permanecieron en el trabajo, los estibadores que permanecieron en el trabajo, los trabajadores del sector de la energía que permanecieron en el trabajo, los conductores de camiones que permanecieron en el trabajo, los ferroviarios que permanecieron en el trabajo y los directivos que permanecieron en el trabajo. En otras palabras, toda la gente que hizo que las ruedas de Gran Bretaña siguieran girando y que, a pesar de la huelga, logró una producción global récord en el país el año pasado. Ha sido toda la población trabajadora de Gran Bretaña la que ha mantenido en marcha el país. Así terminó la huelga. Había durado casi exactamente un año.
La huelga estableció sin lugar a dudas la evidencia de que la industria del carbón británica no podía ser inmune a las fuerzas económicas, que se aplican tanto en el sector público como en el privado. A pesar de las fuertes inversiones, el carbón británico ha sido incapaz de competir en los mercados mundiales y, como resultado, la industria británica del carbón ha sufrido un declive aún mayor de lo que ninguno de nosotros había previsto en tiempos de la huelga. Con todo, el conflicto minero siempre tuvo motivos que iban mucho más allá del problema de los pozos no rentables. Fue una huelga política, y por ello su resultado tuvo un alcance que trascendía con mucho la esfera económica. Desde 1972 a 1985, la opinión al uso mantenía que Gran Bretaña sólo era gobernable con el consentimiento de los sindicatos. Ningún Gobierno podía realmente sobrevivir a una huelga importante, especialmente a una huelga del sindicato minero —y menos aún salir victorioso. Incluso cuando estábamos introduciendo reformas en las leyes sindicales, superando conflictos menores como la huelga de las acerías, mucha gente, y no solo de izquierda, seguía pensando que los mineros tenían en su mano el veto definitivo, y que algún día lo utilizarían. El día de la confrontación había llegado y había tocado a su fin. Nuestra determinación de hacer frente a la huelga animó a los sindicalistas de a pie a hacer frente a los activistas de la organización. Lo que el resultado de la huelga dejó perfectamente claro fue que la izquierda fascista no conseguiría hacer ingobernable Gran Bretaña. Los marxistas querían desafiar las leyes del país con el fin de desafiar las leyes de la economía. Fracasaron y, al hacerlo, demostraron hasta qué punto son mutuamente interdependientes una economía libre y una sociedad libreEs una lección que nadie debería olvidar.