viernes, enero 23, 2015
Para superar el ingreso medio (David Gallagher)
Con razón se habla de la trampa del ingreso medio. Es casi imposible superarla. Porque cuando un país llega a esa etapa, las prioridades cambian, y los esfuerzos por crecer aflojan. La gente ya tiene satisfechas sus necesidades básicas, sin entender mucho con qué políticas públicas lo logró, y en vez de esa abstracción que es el crecimiento, quiere más bienestar. Por otro lado las penurias de antaño se olvidan; y los bienes materiales adquiridos no atraen tanto como cuando eran inaccesibles, sobre todo si se compraron con deuda. Para muchos jóvenes, estos bienes llegan incluso a parecer superfluos, y les brota una nostalgia romántica por un pasado anterior al consumo, uno de vida simple, donde todos éramos solidarios y no era necesario competir.
lunes, noviembre 24, 2014
El duro análisis de Evelyn Matthei: "El problema es la Presidenta y sus asesores del segundo piso, Atria y Güell"
Por ello, a su juicio, no sirve de nada un cambio de gabinete. Dice estar "impresionada de la incapacidad" de Bachelet y teme que "va a entregar un país estancado y dividido" al final de su período. Anuncia su regreso a la política para 2015 o 2016 y aunque aclara que no hay nada definido, asegura que le ganaría a Carolina Tohá en Santiago. Tampoco desecha del todo volver a ser una carta presidencial.
Olga Bustamante | Política | 05:00 hrs
Si bien nunca se fue definitivamente, Evelyn Matthei pareciera estar de vuelta, y con todo. Tras la dura derrota que sufrió en la elección de diciembre de 2013 como abanderada de la centroderecha frente a Michelle Bachelet, se dedicó este año a la docencia en un colegio “Matte”, lo que la mantuvo -por decisión propia- en una segunda línea. Pero según sus propias palabras “este gobierno ha resultado ser un desastre tan brutal”, que considera inesquivable volver a la política activa (ver pág. 6) y alzar la voz. Y en esto último, como siempre directa y frontal, su juicio es lapidario: “La principal falencia de Chile hoy día es la Presidenta Bachelet”, asegura, y advierte: “Va a reventar el país, va a reventar el prestigio de sus ministros”.
Economía y sector privado
Candidatos presidenciales
domingo, noviembre 16, 2014
Marchar (Columna en blog de t13.cl por mi hijo Pablo)
Marchar
"No se me ocurriría mofarme de padres que defienden marchando lo mismo que reciben mis hijos a través de los colegios privados a los cuales asisten."Pablo Larraín
martes, octubre 21, 2014
La Nueva Mediocridad
Opinión: La Nueva Mediocridad
El nuevo "relato" es muy simple (y muy falso), pero muy dañino: "En Chile las personas tienen ingresos desiguales, lo cual es injusto. La causa de esto es el sistema económico o, lo que es lo mismo, los empresarios o los ricos. Y, dado que ellos (los ricos, los empresarios) son culpables de aquello, hay que quitarles ingreso y redistribuirlo".
Mientras en el Chile Day de Londres todo es armonía entre gobierno y empresarios, en el país la situación entre ambos es, por decir lo menos, tensa. La culpa de todo la tiene el "relato" del gobierno, como les gusta decir a los políticos, que está haciendo estragos en las filas empresariales.
El nuevo "relato" es muy simple (y muy falso), pero muy dañino: "En Chile las personas tienen ingresos desiguales, lo cual es injusto. La causa de esto es el sistema económico o, lo que es lo mismo, los empresarios o los ricos. Y, dado que ellos (los ricos, los empresarios) son culpables de aquello, hay que quitarles ingreso y redistribuirlo".
La del gobierno no es una prédica intrascendente. Afecta, en primer lugar, el prestigio de un grupo de gente –los empresarios– que es importante para lograr los aumentos del producto y el empleo necesarios para seguir disminuyendo la pobreza. En segundo lugar, y más importante que lo anterior, el criterio de equidad afecta negativamente el necesario incentivo que se requiere para desatar el esfuerzo creativo de los hombres para mejorar su condición. Por algo el Financial Times señaló que la economía chilena es la que mejor encarna la nueva mediocridad.
El gobierno nunca ha sido muy claro respecto de cuáles serían "los ingresos justos". A lo más, ha señalado que el objetivo que se pretende es la equidad.
¿Que es la equidad? Miro en el diccionario y leo: "Cualidad que mueve a dar a cada uno lo que merece en función de sus méritos o condiciones". La verdad es que la definición no ayuda mucho a esclarecer qué es lo que pretende el gobierno.
Varias preguntas. Primera: ¿quién determina lo que es equitativo? La respuesta es: el gobierno, por supuesto. Algún iluminado burócrata que ha visitado el paraíso y conversado con los dioses deberá determinar cuánto corresponde quitarles a algunos para darles a los otros. ¿En qué basará su determinación? Probablemente en nada muy racional. Básicamente, en sentimientos o percepciones del momento –de odio, amor, envidia– respecto de los más ricos.
Segunda pregunta: ¿es equitativo que Alexis Sánchez gane un millón de dólares al mes? La teoría económica hace rato que contestó esa pregunta. Es racional. El mercado remunera a las personas según el aporte que realizan. Alexis mete goles, gana campeonatos y vende camisetas. El Arsenal gana muchísima plata con Alexis, razón por la cual está dispuesto a pagarle un sueldo tan alto.
Tercera pregunta: ¿sería más justo bajarlo de los patines, a Alexis, como predica el ministro Eyzaguirre? No, de ninguna manera. Haga una cosa positiva: suba a los patines a otros jugadores jóvenes para que compitan con Sánchez.
Cuarta pregunta: ¿es equitativo que Alexis gane más que Valdivia, otro verdadero genio del fútbol? Para su información, Alexis se porta mejor, se cuida más, entrena con harta más dedicación, hace dieta sana, se acuesta temprano, se levanta de madrugada a hacer ejercicios, y es simpático, no conflictivo. En suma, aporta más.
Quinta pregunta: ¿sería más justo que Valdivia ganara lo mismo que Alexis? Al respecto, los expertos indican que si Valdivia tomara la decisión de trabajar tanto y fuera tan disciplinado como Alexis, los sueldos de ambos serían muy parecidos. Por lo tanto, en vez de quitarle a Alexis, sería mucho mejor decirle a Valdivia que se pusiera las pilas, que aportara más.
Y si usted todavía no esta convencido de todo esto, yo solo le puedo agregar que a Alexis nadie le "distribuyó" la plata que el gobierno quiere quitarle para "redistribuirla" a otros. Alexis ha trabajado duro desde muy niño y se ha ganado, peso por peso, todo su dinero.
Mis profesores en la Universidad de Chicago, todos genios, trabajaban una enorme cantidad de horas diarias y publicaban muchos y muy sesudos artículos en la frontera del conocimiento.
De aquellos que estaban en el departamento de economía en ese tiempo, cinco de ellos –Lucas, Becker, Fama, Stigler y Schultz– ganaron el Premio Nobel de Economía. ¿Es eso equitativo? Tampoco a ellos nadie les distribuyó o regaló el Premio Nobel. Lo obtuvieron debido a que poseían condiciones excepcionales de inteligencia (todos no somos iguales) y trabajaron más duro que los demás durante muchos años.
Ninguno de ellos nació en cuna de oro. La madre de Friedman, por ejemplo, llegó desde Ucrania a Estados Unidos a la edad de 14 años y trabajó desde muy joven como costurera en un taller de confección de ropa, con pésimas condiciones laborales.
En una entrevista que dio a una famosa revista, Friedman señala que: “Esos talleres y el trabajo infantil eran mucho más el resultado de la pobreza existente que del laissez fair. Nosotros en Estados Unidos ya no tenemos ese tipo de pobreza, gracias a que el sistema de empresa libre nos permitió llegar a ser ricos. Durante ese período, millones de inmigrantes sin un peso en el bolsillo vinieron desde afuera, nada más que con sus manos, y gozaron de una enorme mejoría en sus condiciones de vida. A mi madre solo le fue posible emigrar a Estados Unidos debido a que existían esos talleres donde pudo obtener un trabajo. No se quedó mucho tiempo allí. Tampoco lo hizo la mayoría de los otros que vinieron con ella. Si en ese tiempo hubiésemos tenido la ley de salarios mínimos y todo el entramado de leyes del Estado de bienestar, tal como existen ahora, la mitad de los lectores de esta revista o no existirían o serían habitantes de Polonia, Hungría u otro país. Y, por supuesto, tampoco existiría esta revista".
A los empresarios tampoco les han regalado la plata. A pesar de que últimamente van una vez al año a Londres o a Nueva York junto a funcionarios de gobierno a celebrar el Chile Day, la vida de los empresarios en Chile es bastante difícil. Su actividad se valora poco y nada. Además, muchas veces son víctimas del resentimiento y de la envidia. A pesar de ello, los empresarios chilenos se destacan. En su gran mayoría han ganado su dinero de manera honesta. Y todos ellos, sin excepción, han debido luchar duro contra la competencia, la burocracia, la regulación y el mal ambiente, para dar trabajo y mejores condiciones de vida a los chilenos.
Algunos, haciendo gala de mucha creatividad y trabajo duro, han tenido éxito. Otros tantos han fracasado. Los que progresaron, lo hicieron asumiendo riesgos políticos y económicos y emprendiendo variados proyectos que les han cambiado la cara a Chile y a los chilenos. Ellos se han ganado su plata trabajando para Chile.
En los últimos 40 años, gracias a la operación de la economía libre, se han superado los severos niveles de pobreza de antaño, las altas tasas de inflación y el permanente estancamiento económico. Hemos sido espectadores privilegiados de cómo la economía de mercado libre ha permitido aumentos sustanciales y sin precedentes del nivel de vida de los chilenos más pobres. Miles de ciudadanos modestos pero trabajadores de muchos países vecinos eligen a Chile para comenzar a vivir una nueva vida.
El gobierno actual, sin embargo, está empeñado en modificar de manera profunda los factores que han sido responsables del progreso alcanzado. Si en el pasado hubiésemos tenido los impuestos al nivel en que están actualmente, y hubiésemos aplicado toda la batería de medidas con las cuales hoy se nos amenaza, yo estoy seguro que no seriamos muy diferentes de Venezuela o Cuba y, obviamente, ningún ciudadano de otro país querría trasladarse a Chile a vivir y a trabajar.
Alvaro Vial Economista
jueves, octubre 16, 2014
Meter la mano en la caja
jueves, marzo 20, 2014
Why Do High Frequency Traders Never Lose Money?
lunes, noviembre 11, 2013
Chantajistas en tiempos de elecciones (Joaquín García Huidobro)
Chantajistas en tiempos de elecciones
Otro tanto sucedió con la huelga del Servicio Médico Legal, afortunadamente depuesta el viernes. Sus funcionarios estaban entregando solo cuatro cuerpos al día en Santiago, y uno en el resto del país. Parece que olvidaron lo que significa recibir a un hijo o un hermano muerto, ¿o ese principio era sagrado solo respecto de los hechos que ocurrieron hace años, pero ahora dejó de ser importante? Su servicio de Ginecología, que atiende a las mujeres que han sufrido violaciones, operó varias veces a media máquina. ¿Qué razón le darían a una mujer que estaba sufriendo la mayor angustia que cabe imaginar? ¿Le dirán que la época electoral es el momento preciso para negociar y que tuvo mala suerte al ser violada en noviembre? Los cadáveres y el dolor se transforman en un medio de presión.
Como si lo anterior fuera poco, los huelguistas afirman que sus paralizaciones son pacíficas. Triste concepto de paz el suyo. ¿Puede ser pacífico dejar a una ciudad sepultada de basura y poner en riesgo la salud de millones de chilenos? ¿No es acaso violento que se impida a una familia recibir a uno de los suyos que murió asesinado o en un accidente? Si uno les hace ver su despropósito, dicen que sus pretensiones son justas. Parecen afectados por la amnesia. En efecto, ¿no habíamos acordado vivir en un estado de derecho? ¿No habíamos renunciado a la posibilidad de hacernos justicia por mano propia, para tomar decisiones mirando el bien de Chile y no las presiones de grupos particulares?
Nadie piensa que esas autoridades son infalibles. Pero si a uno no le gusta el criterio con que reparten los recursos, siempre tiene la oportunidad de elegir a otros gobernantes. Hoy no es el momento de huelgas, sino de votar. Su proceder indica que los chantajistas no están dispuestos a jugar a la democracia.
La radicalidad que mostraron los huelguistas y la intransigencia de sus posturas parecen revelar un talante narcisista, la creencia de que su caso es completamente singular. ¿Solo ellos piensan ser víctimas de una injusticia? ¿No tendrían los bomberos iguales o mejores razones para paralizar, puesto que todavía no pueden reconstruir muchos cuarteles afectados por el terremoto? ¿No podrían irse a huelga los carabineros en protesta por las injusticias de que son objeto por parte de ciertos movimientos sociales? Pero no, los huelguistas pueden dormir tranquilos porque saben que bomberos y carabineros son distintos, no están dispuestos a tomar medidas que pongan en peligro los altos intereses de la Patria.
Hasta hace unos días, los empleados municipales mantenían “turnos éticos”. Pero como había que apretar la presión, incluso ese mínimo ha sido atropellado: esos turnos se terminaron. Parece que la ética es buena solo mientras no moleste demasiado. Con esto, su movilización ha terminado de perder cualquier resto de legitimidad que le quedara.
Los hechos de estos días muestran que en Chile se ha instalado una cultura del chantaje. El que se limita a pedir es un tonto: hay que extorsionar, poner en peligro los bienes fundamentales de la convivencia.
¿Cómo explicar este penoso fenómeno? Las causas son variadas. De una parte, es el fruto de una educación que hace caso omiso de los deberes. Como dice Derrick, si una persona ha sido educada solo en términos de derechos, su reaccion natural sera preguntarse a cada paso: “¿Estoy disfrutando de todos mis derechos?”. Como el mundo es imperfecto, la respuesta será parcialmente negativa, y estará acompañada de una constante frustación y de sistemáticos reproches a la sociedad. El descontento que observamos en nuestro país no es una casualidad, sino el resultado de una pedagogía unilateral, que bajo la retórica del empoderamiento produce ciudadanos narcisistas.
Por el contrario, cuando una persona ha sido educada en términos de deberes, tenderá espontáneamente a preguntarse si hace todo lo que debe a favor de los demás. La respuesta será, en parte, negativa, pero el descontento se dirigirá contra sí mismo y dará origen a un deseo de superación.
Detrás de esa serie de huelgas de servicios vitales para el país, está también la pérdida de la noción de bien común. “Si dañando al país consigo lo que quiero, ¿qué importa?”. Muchos conciben la vida social como un juego de suma cero, donde la única manera de que yo gane es que otro pierda. Para ellos no existe un bien que sea común a todos, sino solo una lucha despiadada de diversos intereses particulares que buscan capturar en su favor el aparato estatal.
Pero no todos los que están en huelga son unos narcisistas. En ocasiones, su reacción es comprensible porque resulta el fruto de años de rencor acumulado: “Otros han abusado de mí, ahora es mi turno de desquitarme”. Sin embargo, es un mal camino, que solo consigue expandir el resentimiento.
No faltan tampoco los políticos que han mantenido posiciones ambiguas. Les parece que estos desordenes les convienen. La sensación de ingobernabilidad comprobaría que solo ellos pueden gobernar. Otras veces es una simple cobardía: hay alcaldes que no se atreven a pasar un mal rato y dejan todo el problema a la autoridad.
El Gobierno ha mantenido una actitud responsable. Para él habría sido muy fácil ceder indiscriminadamente y dejar que la próxima administración se las arregle como pueda. Ha hecho bien al proceder con firmeza, aun a riesgo de ser poco simpático. Así debe ser. La democracia es una formidable apuesta a favor del sentido común de las personas, de su capacidad de moderar sus demandas y pensar en el bien social. En suma, no consiste en tratar a los ciudadanos como niños consentidos.
| iReader |